Nuestro queridísimo Kalel:
has sido el mejor perro del mundo, buenísimo, muy noble, todo corazón 🤍, un poco drama queen a veces, pero eso era parte de tu encanto.
Llegaste a nuestras vidas en un momento duro, serviste de terapia para Kay y para el resto de nosotros, cuando echábamos tanto de menos a Gitana y a Neo. No les conociste, pero ahora podrás correr con ellos 🌈
Estoy muy orgullosa de tí, de tu superación. He aprendido mucho de tí. Lo confieso: eras mi favorito, al igual que siempre pensé que yo era la tuya (con permiso de Kay). Nunca nos separamos y ahora se hace difícil no verte.
Llenaste nuestras vidas, que hoy se sienten un poco más vacías sin tí.
Tu manada (Kay, Kayenne, Kayak y Habana), tu FAMILIA, te echa muchísimo de menos. Dejaste un hueco enorme en casa y en nuestros corazones. Te recordaremos siempre como ese grandullón que tenía un corazón más grande que él y un alma preciosa.
Adiós gordo.
Hasta siempre amigo.

