KOBI

Kobi llegó a casa en octubre de 2011, una bolita de pelo blanca que cabía entre las manos, y desde el primer día fue uno más de la familia. Durante casi quince años nos acompañó en todo: los paseos por el bosque, su primera nevada, los veranos, las siestas, los viajes y los días normales que con él nunca eran del todo normales.

Fue un perro noble, alegre y fiel, de esos que te miran y te entienden sin decir nada. Nos dio una vida entera de cariño incondicional, y nosotros intentamos devolvérselo cada día, hasta el último.

El 9 de junio de 2026 se marchó, rodeado de amor, con 14 años y casi 10 meses a nuestro lado. Gracias por estos quince años, Kobi. Siempre formarás parte de nosotros. Gracias por todo.

— Tu familia

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