Khan

Khan,

Ojalá te hayas ido de este mundo sintiéndote querido, cuidado y acompañado, no merecías menos. Eras un ser de luz que iluminó mi vida desde que llegaste a ella y aunque ahora las noches sean más oscuras sin tus ronquidos, me siento plenamente feliz de haber compartido mi vida contigo. Cada día te recuerdo, a veces sonrío y a veces lloro, pero siempre me siento en paz por habernos querido tanto el uno al otro y haber estado contigo hasta el final. Nos veremos al otro lado; ojalá estés siendo acariciado constantemente, como te encantaba. Tengo muchas ganas de volver a abrazarte, mi cachorro eterno y gigante. Te quiero con todo mi corazón y estaré eternamente agradecida por todo el amor y compañía que me regalaste. Gracias por el camino compartido. Descansa muchísimo, mi niño. Te mereces el mejor de los retiros.

Te quiero con todo mi corazón.

Iris

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