ALMI

Dieciséis años a mi lado, mi nena hermosa. Te amé con toda mi alma y compartimos una vida entera llena de aventuras inolvidables. Fuiste mi gran compañera de ruta: desafiamos el viento en monopatín, surcamos las olas en barco y volamos alto en avión. En cada viaje, tu patita estaba junto a la mía.
El tiempo te hizo viejita, te dejó tu lengüita caída y tus ojitos cieguitos, pero no te hacía falta la vista para saber cuánto te amaba. Nuestro amor fue mucho más allá de las sombras; nos conectábamos directamente con el corazón.
Hoy mi casa está vacía y te echo de menos con todo mi ser, pero sé que fui tus ojos cuando lo necesitaste, y tú fuiste mi luz en cada viaje. Gracias por tanta felicidad, mi nena preciosa. Ya no hay dolores. Corre libre, que este amor que nos une jamás se va a terminar.

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