Mi pequeño amor eterno.
Fuiste mucho más que mi compañero; fuiste familia, hogar y uno de los amores más puros de mi vida. Me duele el alma no poder abrazarte, pero qué suerte la mía haber compartido contigo este pedacito de eternidad.
Hoy quiero imaginarte feliz al otro lado del arcoíris, mientras aquí tu huella permanece para siempre en mi corazón.
No sé dónde nos llevará el destino ni si volveremos a encontrarnos, pero, si existe otra vida, búscame. Yo sabré reconocerte.
Gracias por elegirme, por tanto amor y por dejar una parte de ti dentro de mí.
Hasta que nuestras almas vuelvan a encontrarse, mi pequeño Arael. ❤️🌈

