Andy tenía 13 años, ahora en marzo cumplía 14. Nació en nuestra casa. Su madre, que aquí sigue con 16 años, no le daba de mamar, y le sacamos adelante a base de biberones, cada dos horas, durante 3 meses. Ha sido siempre mi compañerito. Siempre a mi lado. Noble, educado, bueno, cariñoso y siempre, siempre, conmigo. Ufff, cómo le echo de menos. Sus cenizas están en nuestro cuarto de estar, donde estamos siempre. Curiosamente cuantos más días pasan, más les echo de menos…
Ha estado ingresado dos veces, durante 4 días cada vez, en el Centro María Cristina donde le han tratado de maravilla, y al final un tumor cerebral se lo llevó. Qué penita, Dios mío…

