Hada, has sido nuestra hija, nuestro hogar y nuestra alegría más pura. Nuestra niña, desde el primer instante en que te vimos, supimos que eras tú. Hoy la casa es sólo un eco de tu ausencia y tus papis guardan un luto callado. Sin ti, nuestro mundo se ha vuelto oscuro y vacío. Tu recuerdo es nuestra única luz en esta oscuridad. Esperamos que el tiempo se detenga allí donde estés; espéranos oliendo las plantitas con esa delicadeza tuya hasta que volvamos a estar los tres juntitos… como debe ser.

