Hace casi 13 años llegaste a nuestras vidas de la forma más inesperada. Quien nos iba a decir que de vacaciones en Mallorca escucharíamos ladridos y nos enamoraríamos a primera vista de ti. Allí estabas tú, abandonada, te acababan de recoger junto a tus hermanos de un contenedor de basura, dijimos “Huella” y viniste hacia nosotros sin pensártelo dos veces, lo que no sabíamos entonces era que aquel día la suerte iba a ser nuestra.
Desde ese momento te convertiste en una parte imprescindible de nuestra familia. Aquí encontraste un hogar, conociste a Noa, tu hermana de cuatro patas y llenaste nuestras vidas de amor, compañía y recuerdos que nunca olvidaremos.
Fuiste una perra fuerte, valiente, ágil y tremendamente cabezota. Nos diste más de un susto con tu afición por comerte las piedras y los palos, pero siempre salías adelante. Tenías una fuerza increíble y un corazón todavía más grande.
Hoy toca despedirnos, y sé que me costará toda la vida aprender a hacerlo. Pero me gusta pensar que ahora corres libre, sin dolor, en el cielo de los perros, rodeada de piedras, palos y pelotas, y que por fin te has reencontrado con Noa.
Gracias por estos casi 13 años de amor incondicional. Gracias por todo lo que nos diste. Aquí dejas un vacío muy grande sobretodo a tus hermanos de dos patas, que no se imaginan una vida sin ti, puesto que siempre has estado a su lado.
Tu nombre nunca pudo ser más acertado, porque has dejado una huella imborrable en nuestros corazones y en la mayoría de los que te conocen.
Descansa cariño mío, ojalá hayas sentido que hemos hecho todo por ti y te hayas ido feliz, acompañada de tus papás. Te quiero mucho y muy fuerte.

