La eutanasia en mascotas
Cuando amar también significa dejar ir
Hay decisiones que nadie quiere tomar.
La eutanasia de una mascota es una de ellas.
Llega, casi siempre, después de mucho intentar: tratamientos, cuidados, noches en vela y la esperanza de que mañana esté un poco mejor. Pero a veces el dolor se alarga, la calidad de vida desaparece y lo que queda ya no es vida, sino espera. En ese punto, muchos tutores sienten una mezcla de culpa, miedo y tristeza profunda.
Desde Hadescan, queremos decirte algo importante desde el inicio: optar por la eutanasia no es rendirse, es cuidar hasta el final.
Qué es realmente la eutanasia y por qué se considera un acto de amor
La eutanasia veterinaria es un procedimiento médico cuyo objetivo es evitar el sufrimiento innecesario cuando ya no existe posibilidad real de recuperación. Se realiza con fármacos que inducen un sueño profundo y, posteriormente, una parada indolora del corazón.
No hay dolor.
No hay angustia.
Solo calma.
Por eso, aunque la palabra asuste, la eutanasia no es una muerte violenta ni precipitada. Es una despedida consciente, guiada por el respeto y la compasión hacia quien ha compartido su vida contigo.
La duda más común: “¿Y si todavía aguanta un poco más?”
Esta pregunta aparece en casi todas las familias.
Y no tiene una respuesta matemática.
El momento suele reconocerse cuando ya no hay disfrute: cuando comer duele, levantarse cuesta, la mirada se apaga o el dolor no se controla. En esos casos, prolongar el tiempo no siempre significa prolongar la vida, sino el sufrimiento.
Elegir la eutanasia no borra el amor vivido. Al contrario: lo honra, porque pone el bienestar de tu mascota por encima del miedo a despedirte.
La eutanasia en casa: despedirse en un entorno seguro y familiar
Cada vez más familias optan por realizar la eutanasia en el propio domicilio. No por comodidad, sino por humanidad.
Evitar traslados, salas de espera o entornos desconocidos permite que la mascota esté tranquila, rodeada de sus personas, sus olores y su espacio.
En la Comunidad de Madrid existen profesionales especializados que realizan este servicio a domicilio con sensibilidad y respeto.
Por ejemplo:
- En la zona norte de Madrid, el servicio de Ambulanvet ofrece atención veterinaria a domicilio, incluyendo eutanasia, con un enfoque cercano y profesional.
- En la zona sur de Madrid, 1ClickVet presta este acompañamiento en casa, cuidando tanto del animal como de la familia en un momento especialmente delicado.
Ambos servicios permiten que la despedida ocurra sin prisas, sin ruido y con la intimidad que muchas personas necesitan para decir adiós.
Cómo suele vivirse ese último momento
No siempre hay palabras.
A veces solo hay caricias, una respiración que se vuelve lenta y una presencia compartida en silencio.
El veterinario explica el proceso con calma, responde dudas y da espacio. Muchas personas deciden sostener a su mascota, hablarle suavemente o simplemente estar a su lado. Todo es válido. No hay una forma correcta de despedirse.
Lo importante es que la mascota se va sin miedo, sintiendo que no está sola.

Después de la eutanasia: el cuerpo también merece respeto
Tras la despedida, surge otra pregunta difícil: qué hacer después.
El destino del cuerpo debe gestionarse siempre a través de servicios autorizados, ya sea mediante incineración colectiva o cremación individual.
En Hadescan acompañamos a muchas familias que llegan tras una eutanasia, ayudándolas a cerrar el proceso con dignidad, trazabilidad y cuidado. Porque el respeto no termina con el último latido.
La culpa, el duelo y el silencio posterior
Es habitual que, días después, aparezcan dudas:
“¿Y si me equivoqué?”
“¿Habría podido esperar?”
Estas preguntas forman parte del duelo. No significan que la decisión fuera incorrecta, sino que el vínculo fue profundo. Amar mucho también duele mucho.
Hablar de ello, recordar sin prisas y permitirte estar triste es parte del camino. La eutanasia no elimina el dolor de la pérdida, pero sí evita uno mayor: el de haber prolongado el sufrimiento.
Despedirse también es cuidar
La eutanasia en mascotas no es una derrota ni un abandono.
Es, en muchos casos, el último acto de responsabilidad y amor que podemos ofrecer.
Elegir una despedida serena, acompañada y respetuosa, ya sea en una clínica o en casa, ayuda a que el recuerdo no esté marcado por el dolor, sino por la paz de haber hecho lo mejor posible.
Desde Hadescan, queremos recordarte que no estás solo en este proceso. Hay profesionales preparados para ayudarte, y hay formas de decir adiós que honran toda una vida compartida.
Porque cuidar también es saber cuándo dejar ir.
DULCE
Mi amada Dulce, hoy hace 6 días qué te marchaste. Nos has dejado un vacío tan grande en nuestro corazón qué nada ni nadie nunca será capaz de tapar. No eras nuestra mascota, eras parte de nuestra familia, para mi eras mi hermana, mi mejor amiga. Luchaste con todas tus fuerzas por recuperarte y volver a casa. En casa estamos destrozados no paramos de llorar y de recordarte, Luna te busca por todas partes, sabemos qué la estas cuidando desde detrás del arcoíris. Aún qué ya no estas con nosotros físicamente sabemos qué estas de otra forma, te sentimos qué estas con nosotros. Muchas gracias por todo lo qué has echo por nosotros, todo el cariño, amor, compañia, juegos y buenos momentos qué nos has echo pasar, no podríamos haber tenido mejor perrita. Espero que detrás del arcoíris te hayas encontrado con Jara y ahora esteis corriendo juntas. Te amamos con todas nuestras fuerzas mi pequeña Dulce. Esperarnos arriba para cuando partamos nosotros sí?. Te queremos y siempre te vamos a querer.
Guizmo
Guizmo,
Gracias por ser tan cariñoso y tan sociable. Gracias por ser nuestro mejor amigo, nuestro confidente, y por esos besos tan bonitos que siempre nos dabas.
Gracias por ser parte de nuestra familia. Gracias por estos 16 años.
Tu ausencia es muy grande, es muy difícil estar en casa sin ti.
Solo nos consuela pensar en reencontrarnos en un futuro y pasar el resto de la eternidad juntos.
Te amamos.
Tu familia.
Mino, Sheila, Valeria, Adri, Sasha y Bertha. ❤️
Ishka
Para honrar la memoria de nuestra amada Ishka, para nosotros, hija compañera, amiga . Tus papás Janette y Yahir. Siempre en nuestros corazones. Te extrañamos mucho.
JOTA
Incansable corredor junto a mi marido y cuando él nos faltó, fuiste mi gran apoyo, me diste amor incondicional, me sentí tan acompañada… y ahora sin ti es tan duro…Te echo tantísimo de menos… Cuando vuelvas a abrir tus ojos, estará Michu esperándote en el cielo y volveréis a disfrutar corriendo juntos.
Te quiero Jota, ahora y siempre.
Zara
Zarita, fuiste más que un perro, te convertiste en parte de la familia. Gracias por cada momento. Algún día, en algún lugar, volveremos a encontrarnos. Te llevamos en el corazón, hoy y siempre fiel compañera.
Kata
Nunca entendí la frase de querer es dejar ir, hasta el 23 de diciembre que tuve que tomar la decisión mas dura, mas triste, y mas importante.
Tus patitas ya no tocan el suelo, pero nos dejaste huellas imborrables en el corazón.
Gracias por tanto, por compartir estos años con Dairém ( eres su hermana perruna) te echamos de menos, no tendré nunca una perra como tu de buena y juguetona, ojalá pudiera echar el tiempo atrás.
Tu amor y recuerdo quedará eternamente en nuestros corazones aunque te llevarás parte de él contigo.
Te queremos kata !!
Luna
Luna muchas gracias por todos estos años de felicidad, gracias por acompañarnos en nuestra vida y gracias por ser como eras. Nos duele y nos dolerá toda la vida el alma el que no estés, nos has dejado un agujerito en el corazón, pero aún así te agradecemos por todo, y sobretodo por llenar nuestras vidas de alegría y luz, y aunque ya no estés te seguimos queriendo con locura y no nos podremos olvidar nunca de los años tan bonitos compartidos.
Te queremos y ojalá volver a poder encontrarnos algún día nuestra niña.
Jesko
Gracias por compartir tu vida con nosotros, tu familia. Te vamos a querer eternamente. Nos veremos en el más allá y ya nada podrá separarnos.











